Violencia pasional: ¿Un fenómeno creciente? (+ PDF)


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Mucho se ha hablado acerca de la violencia, sobre todo de aquella que hace de las mujeres sus víctimas y les provoca daños físicos y emocionales que les impiden un adecuado funcionamiento social, incapacidad para laborar o estudiar dentro y fuera de la casa, mayores niveles de estrés, trastornos del sueño, de la alimentación, de la digestión y hasta la muerte.

Las relaciones de pareja devienen, en ocasiones, escenarios violentos. Para profundizar conversé con la psicóloga Yanel Manreza Paret, especialista del departamento de Estudios de Familia en el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas del centro de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente.

«La violencia es un fenómeno al que todos estamos expuestos en nuestras relaciones. En los últimos tiempos los cientistas sociales abordan el tema con mayor ímpetu y proponen políticas sociales encaminadas a su prevención. El auge de los estudios al respecto ha influido en que exista en la población una mayor criticidad, muestra de ello es el incremento de las denuncias sobre maltrato físico y todos los casos que se reportan en las Casas de Orientación a la Mujer y la Familia, pero resulta aún alarmante el elevado por ciento que no sale de la dinámica víctima-victimario.

«Las parejas no están exentas de esta realidad e incluso los más jóvenes continúan reproduciendo prácticas y modelos que perpetúan la discriminación por motivos de género, del que son víctimas de manera mayoritaria las muchachas».

Según la Doctora Lourdes Fernández, ex profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de la Habana, quien estudia el tema de género y relaciones de pareja hace varios años, en esta esfera  «tiene lugar un complejo sistema de relaciones de interdependencia económica y de reproducción e intercambio de relaciones sociales. Asimismo se desarrollan aspiraciones personales, sexuales, de trabajo, de creación y la vida cotidiana. Por ello, cada cual intentará ejercer sus poderes sobre la vida de la otra persona, controlar, intervenir, prohibir y decidir».

Y apunta Yanel que «a pesar de que en Cuba los jóvenes están cada vez más apostando por una relación de pareja interdependiente (entiéndase la creación de un «nosotros» sin perder la individualidad), muchos no tienen las herramientas suficientes para llevarlo a la práctica y comienzan a transgredir el espacio «privado o individual» del otro. Siempre resulta difícil desmontar las prácticas culturales, casi siempre machistas, impuestas por siglos a hombres y mujeres.

«Cuando las parejas se disponen a experimentar estos vínculos y no existe una correspondencia entre las expectativas de uno y otro, se establecen relaciones desiguales que conllevan en muchos casos a vivencias de dominación y control sobre la vida y las actividades de la otra persona».

Ante la inquietud de si existe una tendencia al incremento de los comportamientos violentos en las parejas jóvenes cubanas, considera Yanel  «que este tipo de violencia no es un fenómeno nuevo ni está en aumento, sino que en la actualidad hay una mayor toma de conciencia de esta situación. Las muchachas asumen con una mayor criticidad estas acciones, lo cual no significa que sepan salir de ellas aún cuando suponga implicaciones para su desarrollo humano personal, para su salud y bienestar psicológico».

Para comprender mejor la realidad que vivencia una parte del universo juvenil cubano, ilustra la especialista que en el diagnóstico inicial de una investigación con estudiantes de un preuniversitario de la capital* «se manifestaron las insuficientes herramientas y habilidades que poseían para mantener una adecuada comunicación con la pareja y un vínculo afectivo estable, predominando el cambio constante de pareja y la hiperbolización de las cualidades físicas y materiales en detrimento de las espirituales, tanto para la selección de la pareja como para el mantenimiento del vínculo.

«Esta situación problemática nos alerta sobre la necesidad de educar a los jóvenes para que sean capaces de establecer relaciones de pareja con niveles profundos de comunicación física y espiritual, que garantice el crecimiento individual y mutuo. De este modo se propone educar sus sentimientos como forma de educarlos a sí mismos y esto repercutirá en sus acciones, previniendo actos de violencia».

*Esa investigación forma parte del proyecto de tesis de maestría Sistema de talleres para el desarrollo de la intimidad emocional en el vínculo de parejas de estudiantes del Pre Universitario Kim Il Sung, de la entrevistada.

 

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