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¿La licencia de maternidad estimula la natalidad?


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«La población de Cuba envejece», es una frase que hemos escuchado decir en numerosas ocasiones en los últimos tiempos. Las instituciones y el gobierno se preocupan por la disminución de la natalidad que, aparejado a la elevación de la esperanza de vida, conllevan a la paulatina inversión de la pirámide demográfica con sus previsibles consecuencias en el plano social y económico del país.

La disminución de la natalidad en Cuba es un fenómeno multicausal, aunque las encuestas coinciden en señalar las motivaciones económicas como la segunda razón alegada para retrasar el momento de tener hijos o disminuir el número de descendientes planificados por la pareja.

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Mucho se habla entonces sobre la necesidad de estimular la natalidad, esta vez desde la arista económica, pues la realidad está demostrando que ya no bastan las notables garantías que ofrece el Estado en materia de educación y salud gratuitas, con un Programa de Atención Materno-Infantil que resulta envidiable en cualquier país del mundo. Se necesitan, además, facilidades de acceso a productos de primera necesidad infantil como ropa, calzado y alimento o, en su defecto, mejoras salariales que permitan asumir los altos costos de los mismos. Seguir leyendo ¿La licencia de maternidad estimula la natalidad?

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Mi hijo, mi maestro


Alejandrito y yo
Alejandrito y yo

Estoy de regreso…

No hay nada peor que tener un hijo enfermo. Pregúntenme a mí que acabo de incorporarme a trabajar tras haber pasado un mes completo con Alejandrito en casa.

Claro, el asunto no era excesivamente alarmante: su vida nunca corrió peligro ni la salud se le resquebrajó demasiado. Tenía apenas una enfermedad común infantil: tiña del cuero cabelludo. Internet y “Doctor Google” me ayudaron a diagnosticar la lesión de Ale incluso antes de que la dermatóloga lo hiciera. Por supuesto, no considero el autodiagnóstico online ni remotamente seguro o irrebatible, pero al menos esta vez fue acertadísimo. Seguir leyendo Mi hijo, mi maestro

Una de mis razones para ser madre


Cuando descubrí que iba a ser madre a los 22 años de edad, muchas personas me tildaron de loca. Imagínense, aún no había acabado mi carrera y mis relaciones con el padre del niño eran, bueno, digamos que “diplomáticas”, pero se sabía que aquello no iba a ser hueso viejo y hasta el gato sabía que eventualmente me iba a quedar de madre soltera cargando con el mundo encima.

Aún así persistí en mi empeño de continuar adelante con mi “capricho”, sin importar que mis amistades me advirtieran que no volvería a ver la calle de noche “ni en fotos”, que me iba a perder de un montón de fiestas, que iba a derrochar mi juventud, bla bla bla.

No ha sido fácil, lo reconozco, pero jamás me ha pesado. Y hoy es uno de esos días en que me detengo de pronto en medio de mi ajetreo y me doy cuenta de que la felicidad de la vida se encuentra en esos pequeños momentos cotidianos que a veces no valoramos o damos por sentado.

Así, mientras ayudaba a mi hijo a hacer su tarea escolar, me percaté de que debía disfrutar al máximo aquel instante, en lugar de aburrirme mientras aplicaba pegamento a los diminutos pedacitos de papel que mi hijo rasgaba con la técnica que le enseñó la maestra (rasgado de pellizco se llama, para fortalecer la punta de sus deditos y prepararlo para cuando deba sujetar el lápiz). Seguir leyendo Una de mis razones para ser madre

Mi hijo, lo mejor que hice en mi vida


 Alejandrito
No suelo tratar temas personales en este espacio virtual, me cuesta mucho exponer mi intimidad y soy de las que prefiere no hacer pública mi vida privada, más aún cuando ya en una ocasión alguien con distintos intereses políticos a los míos,  intentó intimidarme insinuando sutilmente que por mi activismo en defensa de mis criterios sobre mi Patria, alguien podría intentar dañar a las personas que amo, e hizo referencia específicamente a mi pequeño.

De eso hace ya algunos meses, y aunque en un primer momento mi corazón de madre tembló por la posibilidad increíble de que se pudiera atentar contra un niño inocente solo para dañarme, después minimicé mis temores convencida de que semejante monstruosidad fue solo palabrería de un ser  (no voy a decir humano) que solo trataba precisamente de asustarme.

Es así que me he decidido hoy a hablar de ese niño, mi razón de ser y mayor alegría, porque resulta mi mejor fuente de inspiración y dolores de cabeza 🙂  Seguir leyendo Mi hijo, lo mejor que hice en mi vida