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Saltando guaguas y cazando lagartijas (+Fotos)


Hoy es el cumpleaños de un cubano inmenso, risueño, alegre, sincero y valiente.  Gerardo Hernández Nordelo cumple 49 años y no podrá festejarlos pues se encuentra lejos de su Patria, de su amada Adriana, de su pueblo, su familia, sus amigos, su hogar.
Hoy publico la segunda parte de la entrevista que le estoy haciendo. Esta vez conversamos sobre su infancia.
Agradezco a Adriana Pérez, su esposa, por facilitar las fotos que acompañan este texto.

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Aproximadamente con 7 años. En su barrio natal, en el Alcázar.


Gerardo Hernández Nordelo, uno de nuestros Cinco Héroes, es un narrador increíble. Con su permanente sentido del humor y su modo optimista de asumir la vida, siempre logra atrapar por su manera de contar las cosas, con ese tono jocoso típico del cubano sencillo.  Y es que este hombre, sobre el que pesan penosas e injustas condenas, sigue siendo también aquel niño de Arroyo Naranjo que amaba jugar pelota y cometía alguna que otra travesura.

«Al igual que Adriana, nací en el hospital materno de 10 de Octubre, en Luyanó, más conocido por entonces como «Hijas de Galicia». Del hospital fui directo para el reparto Alcázar, en Arroyo Naranjo, y de allí no salí hasta que nos casamos. Luego de un tiempo, mi papá se enfermó y regresé con Adriana a vivir allí de nuevo.

 «El Alcázar es un reparto pequeño y no tan conocido como algunos de los barrios con los que limita. Sin embargo, me crié con un concepto de “barrio” bastante elástico. Mi casa era la última de la Avenida Norte, a la que solo alguien que haya “perdido el Norte” le llamaría Avenida. Hace poco la asfaltaron y ya, al menos, parece una calle.   Seguir leyendo Saltando guaguas y cazando lagartijas (+Fotos)

Recordando los muñes


Krim 218

Con mi Krim 218 vi los primeros muñes que recuerdo. Aquel engendro ruso que solo se veía en blanco y negro hizo las delicias de mi infancia. A las 6 en punto de la tarde me sentaba en la sala a esperar que comenzara la tanda infantil. De entrante me servían una generosa ración de dibujos animados cubanos y rusos. También nos ponían algunos animados de Mickey Mouse, Donald, Tribilín, Tom y Jerry, el Pájaro Loco… Todos ellos disputaban el espacio y la atención, compitiendo con Elpidio Valdés, Guaso y Carburo, Matojo, Cecilín y Coty, el conejito Canela, los músicos de Bremen, Orejas a Cuadros, Tusa Cutusa, el pajarito Tari, Fantito, Lolek y Volek o la liebre y el lobo de «Me las pagarás».

Yo no podía en aquel entonces tener preferencias, todos los muñes me gustaban por igual, sin distinción por su procedencia. Sin embargo hoy, con unos cuantos años más, reconozco que solo siento nostalgia por mis muñes cubanos y los rusos (que así le llamábamos para generalizar, pues su verdadera procedencia muchas veces era checoslovaca o de otros países del bloque socialista). Así, cada vez que, por azares de la vida me tropiezo por la red con algún video, me entra una nostalgia inmensa por aquella infancia feliz y despreocupada que tuve, en la que no me importaba ver los muñes exclusivamente en diferentes tonalidades de gris, sin tener la menor idea de que el vestido de la princesa de los músicos de Bremen era rojo, o que la pañoleta anudada al cuello de Elpidio Valdés era azul. Seguir leyendo Recordando los muñes

Ninguno de ellos es cubano



Hace algunos años, aproximadamente en 1999, un discurso que se transmitió por la televisión cubana ofrecía cifras comparativas sobre los niveles de educación, salud, alimentación, etc en América Latina y cada monstruoso dato me conmovía más que el anterior, pero una sensación de desasosiego extrañamente mezclado con alivio me invadía al final de cada frase donde alentadora, pero a la vez como señal de dura crítica hacia el resto de los países del mundo, se concluía con un lapidario “ninguno de ellos, es cubano”.

En vallas y carteles de carreteras pudo verse durante años fragmentos de ese discurso, conmovedor y aleccionador. Y es que resulta fácil a veces la queja, la crítica dura e impensada cuando algo no marcha como esperamos. Resulta en ocasiones demasiado fácil dejarse llevar por el desaliento ante las dificultades del día a día, no es fácil vivir en esta Isla, donde el calor en ocasiones sofoca, donde la economía del hogar se ve constantemente afectada por lo que ocurre allende a los mares, donde 11 millones de personas intentan sacar a flote una Cuba siempre blanco de los ataques del país más poderoso del mundo. Seguir leyendo Ninguno de ellos es cubano