Un café, un teatro, un cabaret…


portazo
Aprovechando el Festival Internacional de Teatro que recién concluyó, me fui a ver una obra que hacía algún tiempo estaba “persiguiendo” pero que en mis constantes viajeteos Habana-Matanzas no había podido atrapar. Mi interés radicaba no solo en el hecho de que se tratara de un grupo de teatro de mi adorada ciudad de los puentes natal (vaya, que la solidaridad provinciana presiona también), sino en que ya varias personas me habían comentado lo original, sui géneris y diferente que eran las propuestas de este grupo, en lo cual quizás influye bastante la juventud de su director.

Y es que El Portazo es eso, una propuesta que viene de la mano de un director muy joven, Pedro Franco, que nos recuerda que el teatro, en esencia, un lugar en el que se pueden, más bien SE DEBEN, romper los códigos más formales en lo que a representaciones se refiere. Y lo digo porque hay quien va al teatro esperando ver una especie de película en vivo, y les chocan entonces esos “excesos” imposibles de ver en televisión, los desnudos fuertes, las escenas más alocadas, el lenguaje menos fino y sin edulcoramientos, que pudiera rayar lo vulgar pero que es, por eso, más cercano a la cotidianidad, a la “verdad verdadera” de una sociedad plena de luces y sombras como lo es la nuestra.  Bueno…a esas personas les recomendaría que nunca fueran a ver obras que no sean aquellas puestas en escena más tradicionales de los clásicos (y que nunca ¡pero nunca! se atrevan a ver una obra, por ejemplo, de Teatro El Público…ni siquiera cuando afirmen haber montado uno de esos clásicos).

Aclaro que no soy para nada una especialista en teatro, y solo puedo hablar como una asistente y aficionada más…pero ya he aprendido que si de teatro contemporáneo se trata, es mejor ajustarse el cinturón y prepararse para ser sorprendido. Y creo que es precisamente eso lo que más me entusiasma.

Solo por el atrevido, juguetón y sugerente nombre de CCPC ya uno podría empezar a imaginarse lo que pudiera encontrarse al cruzar las puertas de este Cuban Coffee by Portazo´s Cooperative que nos propone Pedro Franco y su grupo…pero confieso que todo aquello para lo que me preparé fue nada en comparación con lo que realmente encontré allí: un teatro que no es un teatro sino un cabaret, un cabaret de verdad, donde lo mismo el espectador puede consumir un refresco, una cerveza o un trago de ron, que lanzarse a bailar al centro de la pista al ritmo de un buen casino o la más clásica discoteca o rock (juego de luces incluido). Y todo esto sin dejar de ser una obra de teatro de las de verdad, con textos inteligentes, provocativos, que buscan emocionar y tocar ciertas fibras del alma, a veces lacerantes también, como buen teatro que se respete.

Con total desparpajo (criollísimo, eso es innegable), Emiliana nos abre las puertas de su Cabaret y nos recita las reglas de la casa y nos aconseja, para evitar despistes, que no deberemos intentar comprender nada de lo que sucederá en las próximas dos horas. Adentro espera una revisitación a la Historia, que comienza con una pregunta clave: ¿qué es el amor a la Patria?

La estructura de cabaret le permite al director combinar con total eficacia música y parlamentos nacidos de textos de autores tan disímiles como Brecht, Bukowski, Bonifacio Byrne, Leonor Pérez y hasta el libro de Historia de Cuba de sexto grado; así como del propio director y otros escritores contemporaneos de la Isla.

CCPC hace análisis histórico, social, incluso económico mientras sirve de divertimento. La exposición de la emigración y  de los nuevos modos de gestión no estatal, la crítica al consumismo, el homenaje a los héroes “sin el almidón” acostumbrado, la esperanza y las ganas de aportar al futuro de una nación…todo esto y mucho más es este teatro/café/cabaret inusitado, atrevido, arriesgado, revolucionario y revolucionador que nos entrega El Portazo.

Como les dije, no soy especialista, pero si quieren leer criterios más sofisticados, les recomiendo el de Ulises Rodríguez Febles o el de Indira Ruiz para que se convenzan de lo que les digo. Yo, por lo pronto, ya ando velando la próxima presentación del El Portazo porque definitivamente me apunto para ver cualquier cosa que se les ocurra presentar.

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3 pensamientos en “Un café, un teatro, un cabaret…”

  1. realmente es interesante la fuerza que esta tomando el Teatro en las manos de jovenes talentosos fruto de la rica cultura mestiza que se arraiga en nuestras tierras ya desde antaño. Yo particularmente admiro que se le de un espacio, y porque no, promocion al teatro desde diferentes espacios, me gusta ir al teatro y disfrutar de emociones que en ocasiones pasas desapercibido por ellas. Solo me resta felicitarte por ser puente de nuestra cultura.

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