¿Hijos? ¡Cuando tenga condiciones!


Roberto Ruiz Espinosa
Cuba es un país que envejece, es una verdad demográfica irrebatible que preocupa a economistas y sociólogos desde hace bastante tiempo. La elevación de la esperanza de vida sumada a la baja natalidad es la causa principal de este fenómeno.

Que nuestra expectativa de vida al nacer se alargue —hoy se encuentra por encima de los 78 años— y alcance o supere las cifras de países desarrollados, resulta mérito de nuestro sistema de salud y destaca la significativa atención del Estado cubano a la población.

Por otro lado, la baja natalidad también es un indicador común con países del primer mundo. Sin embargo, en el caso cubano las causas para su ocurrencia difieren.

Mucho se ha hablado sobre la imperiosa necesidad de estimular la natalidad en la Isla, para lo cual se proponen trazar estrategias que vendrían a favorecer y facilitar a los futuros padres en su decisión de procrear. Sin embargo, la natalidad sigue deprimida, especialmente afectadas la Tasa Global de Fecundidad y el nivel de reemplazo*.

La última Encuesta Nacional de Fecundidad arrojó que, entre las causas fundamentales para el aplazamiento de la decisión de ser padres, más del 35% de los hombres y mujeres encuestados alegaron la situación personal y familiar, e incide el hecho de tener ya hijos pequeños o considerarse aún jóvenes para hacerlo.

De igual modo, otros como la joven de  27 años Ana María Sablón, afirmaron estar «esperando a encontrar la pareja ideal para formar familia». Pero no solo aquellos que aún no tienen hijos esgrimieron esta razón, sino que, dada la inestabilidad de las relaciones de pareja en la actualidad y la alta tasa de separaciones de las parejas que ya tienen un hijo en común, existe tendencia a que se aguarde incluso más para encontrar otra relación a la cual consideren lo suficientemente sólida antes de planificar un segundo o tercer hijo.

Las razones socioeconómicas también influyen en la baja natalidad de nuestro país. Las estadísticas muestran que más del 30 por ciento de los encuestados las marcaron como causa.

En ese sentido, algunos afirmaron estar esperando mejorar económicamente, el consabido «tener todas las condiciones» antes de siquiera pensar en el primer o segundo hijo, porque basta dar un recorrido por las tiendas para constatar que los artículos infantiles son caros en comparación con el ingreso medio de los trabajadores, estimado en 466 pesos en el 2012, según cifras ofrecidas por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) tras el último Censo de Población y Vivienda.

Resulta difícil asumir la compra de un cochecito de bebé solo amparados en el salario, y los pañales desechables constituyen un lujo para la mayoría. Pero más allá de lujos, tampoco es secreto que ropas, zapatos y demás necesidades materiales básicas representan un verdadero quebradero de cabeza para los padres.

Dinia Zayas, profesora de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), quien tampoco se ha decidido a tener hijos, comenta: «empezando por la alimentación y terminando por la canastilla y la juguetería, hay bastante tela por donde cortar. Todo lo que sea para bebés hoy es caro.» Igual piensa Aida Sacerio, de 26 años, quien afirma que nunca compra nada para niños porque aún no los tiene, pero le consterna ver en las tiendas «zapatos a más de 15 cuc para que duren solamente un par de meses.»

La situación de la vivienda también se incluye dentro de las razones socioeconómicas, pues muchos hombres y mujeres en edad fértil esperan a tener casa propia o mejorar las condiciones de la que poseen.

Así le sucedió a Daylín Morciego, de 29 años. «Cuando me gradué tenía otras prioridades: arreglos que hacer en casa y cosas que necesitaba para “acomodarme” un poco. Todavía sigo sin hijos, porque no me han coincidido a la vez la pareja adecuada, el momento preciso y las condiciones necesarias».

De igual modo, Aida espera a tener « algún lugar donde mis futuros hijos no tengan que dormir conmigo.» Por su parte, Dinia comenta «actualmente trabajo en la UCI, que es una beca. Y en casa vivo con mis abuelos y mi madre. Esas cosas se resuelven, pero lo más importante es el tema de la economía familiar».

Según cifras de la ONEI, en Cuba existe un total de 3 millones 785 mil 196 hogares y, como promedio, residen 2,87 personas por vivienda. Según se muestra en la siguiente tabla publicada en la web de la institución, durante el pasado censo pudo comprobarse cómo viven las familias con niños, teniendo en cuenta el tamaño del hogar y la cantidad de hijos:


La superación profesional es un propósito por el cual muchos jóvenes retrasan el momento de procrear. Las amplias posibilidades y garantías que tienen  hoy día para estudiar y continuarse superando luego de concluidos los estudios de pregrado, inciden, aunque en menor medida.

Arianne Alfonso, de 29 años, afirma que ha sido esa la principal razón por la que ha retrasado su maternidad «tenerlo (un hijo) antes de que la persona termine de estudiar pone trabas y dificultades para la culminación de la carrera o del proyecto de vida. En mi caso, quería destacarme primero en lo profesional, no solo como modo de dar un ejemplo a mis hijos, sino también por seguir el de mis padres. Vi a más de una amiga con hijos estudiando y trabajando al mismo tiempo y decidí que no quería eso para mí.»

Otro elemento asociado a la salud sexual y reproductiva de las mujeres que afecta la fecundidad es el aborto. Si bien es un derecho de las féminas, es utilizado también por algunas como método anticonceptivo, sin considerar las futuras implicaciones, pues el procedimiento puede provocar hemorragias e infecciones en el aparato reproductor que pueden llevar a la infertilidad.

En el 2012 fueron realizados en el país 83 682 abortos inducidos, para una tasa de 26,5 por cada mil mujeres de entre 12 y 49 años (edad fértil). De cada cien mujeres, 40 terminan su embarazo por esta vía según informaba el Diario Granma.

 Una muchacha de 31 años, que no quiso hacer público su nombre, confesó:   «durante mis años de estudiante recurrí al aborto en más de una ocasión. Siempre pensaba que habría tiempo más adelante para tener hijos. Ahora que me decidí, descubrí que tengo daños “en el interior” y quizá no pueda salir embarazada de nuevo».

 Es claro que no todas las dificultades podrán resolverse de golpe, pues nuestro país se encuentra enfrascado en un complejo proceso de actualización económica que busca, precisamente, solucionar algunas de las inquietudes que hoy mantienen casi nulo el crecimiento de nuestra población.

En la actualidad existe un programa para aumentar la fertilización in vitro para las parejas infértiles, ahora solo disponible en la capital, pero que podría extenderse a las provincias de Cienfuegos y Holguín en el futuro. Mediante estos procedimientos se espera en breve plazo atender a mil 500 parejas en todo el país y que nazcan unos 18.000 niños en las próximas tres décadas, según informaba a la prensa el doctor Roberto Álvarez, director del Programa de Atención Materno Infantil en nuestro país.

 Sin embargo, podrían pensarse diferentes vías desde el punto de vista económico en aras de aliviar otra parte de las principales causas de la baja natalidad. Por ejemplo, precios más asequibles para los productos de primera necesidad de los infantes; o estudiar la posibilidad de brindar ayuda económica teniendo en cuenta el número de hijos, estrategia para elevar la natalidad que se lleva actualmente a cabo en ItaliaEspaña o Alemania, con muy buenos resultados especialmente en este último.

La realidad ha demostrado que lo hecho hasta hoy no resulta suficiente, y si no se toman medidas a tiempo para intentar revertir en lo posible la tendencia a la inversión de la pirámide generacional, dentro de 25 años estaremos contemplando un panorama bien difícil para las generaciones futuras.

* La tasa de fecundidad no es más que el número de hijos por mujer, y el nivel de reemplazo es el mínimo necesario para que la sociedad logre mantener un crecimiento poblacional estable y ascendente. Este nivel de reemplazo se estima en 2,1 hijos por mujer.

Anuncios

2 pensamientos en “¿Hijos? ¡Cuando tenga condiciones!”

  1. Me encuentro en 37.9%. Las condiciones materiales conllevan inestabilidad e incertidumbre en el futuro de muchas relaciones. Esto obliga a posponer el proyecto de familia. Muy buen artículo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s