¿Quién me escribe de verdad?



Ya una vez me hackearon el blog, también usurparon mi identidad para comentar en mi propio blog y en otros sitios de internet. Ya me crearon un clon en Facebook para difamarme y hacerme pasar por prostituta, también intentaron hackearme la cuenta en esa red social. En fin…ya viví troleos y abusos de los que se estilan en la era digital. Siempre he dicho que no tengo demasiados secretos que esconder y lo mantengo, pero aún así me gusta que se respete mi espacio y mi identidad, como a todo el mundo. Por desgracia, aún en Cuba no existen basamentos legales para castigar las intromisiones y demás actividades ilícitas que ocurren en la web, así que estamos un poco desamparados e impotentes cuando algo así nos sucede. Quizás por eso me interesó averiguar un poco más sobre el asunto y lo que sucede en el mundo…

A medida que la información personal circula por Internet, nuestros contenidos pueden ser utilizados de manera maliciosa por terceras personas. Al hacer nuestra información pública en la web, podemos perder el control sobre el que accede a nuestros contenidos, fotografías y, sobre todo, la razón por la que acceden a esa información personal.

Se han dado casos en los que alguien ha creado una cuenta con datos personales y familiares de otra persona en Internet y quizá se trate de una simple broma sin mayor transcendencia. Pero, ¿qué ocurre si ese perfil falso interactúa con personas reales del entorno del suplantado?

¿Usurpar o reemplazar?

Primeramente, tendremos que delimitar las diferencias entre usurpación y suplantación de identidad en la red de redes. Suplantación es la simple creación de un perfil en Internet o en cualquier red social con un nombre falso, y no se considera internacionalmente como delito, aunque el perjudicado puede exigir la eliminación del perfil al proveedor de servicios.

La usurpación requiere, además de la creación del perfil falso, su uso o aprovechamiento. Ha sido considerado como delito en numerosos países   donde se imponen por ello multas e incluso años de prisión.

 Siguiendo por la cuerda de la usurpación de identidad, es válido decir que esto supone hacerse pasar por otra persona en el perfil abierto de una red social, accediendo de forma ilícita al servicio del usuario de Facebook o Twitter, por ejemplo. El usurpador se apropia de la identidad de un tercero haciéndose pasar por él y realizando acciones que pueden ir, desde colocar contenidos inapropiados o nocivos, subir fotos en el perfil de Facebook o Twitter del usurpado, hasta enviar mensajes a terceros en su nombre con el fin de ocasionar algún daño.

 Debe aclararse también que si lo que se hace es simplemente crear un perfil inventado, o con datos falsos, la conducta no es considerada un delito.  Muchos hemos visto proliferar en las redes sociales usuarios con nicks como Elpidio Valdés o María Silvia,  y hasta nombres de nuestros próceres y mártires como Antonio Maceo o José Martí, sin que ello suponga un delito. Inventarse datos para participar en una red social no es un crimen. Para eso, ha de existir verdadera suplantación que no se limite al nombre, sino a todas las características que integran la identidad de una persona, con ánimo de engañar.

 La suplantación de identidad se puede producir por varios motivos, aunque en el caso de los jóvenes lo más común es  hacerlo por mera diversión, para burlarse de un compañero o con motivos de venganza —no sería raro que los celos estuvieran involucrados. En los adultos las razones suelen ser más profundas, y con frecuencia se pretender crear daño en la reputación de una persona a través de la publicación de fotografías o información falsa.

 Tales acciones llegan a ocasionar problemas muy graves a las víctimas, pues una vez que se publica algo en la red, su difusión resulta casi inmediata haciendo que sea muy complicado solucionarlo. ¿Se imaginan que alguien publicara unas fotos que te comprometan públicamente, sin que puedas hacer nada al respecto?

La guerra de los clones

Si bien al fenómeno de las redes sociales los cubanos estamos llegando con atraso, pues en el resto del mundo forman ya parte de la cotidianidad; se han dado ya numerosos de estos desagradables casos.

 Los cubanos que participan en las redes sociales sufren muchas veces la suplantación de identidades por clones que se comportan como trolls. Es así como se describe en la jerga de Internet a las personas que publican mensajes provocadores, irrelevantes o fuera de tema en una comunidad en línea, como un foro de discusión, sala de chat o blog, con la principal intención de molestar o provocar una respuesta emocional en los usuarios y lectores, con fines de diversión o, de otra manera, alterar la conversación normal en un tema de discusión. El trovador Silvio Rodríguez ha creado, para esto, un término algo simpático: trolanos (trolles+gusanos).

 Hace alrededor de un par de años se dio lo que perfectamente podría haberse llamado «la guerra de los clones»: periodistas cubanos comenzaron a denunciar públicamente la clonación de sus perfiles en Facebook (entre ellos moi, myself, mi misma) por parte de elementos contrarrevolucionarios que pretendían subvertir sus mensajes, así como desacreditarlos profesionalmente. Y si bien el problema pudo zanjarse mediante la denuncia oportuna de las cuentas falsas a los administradores de la red social, en la actualidad siguen ocurriendo, aunque aislados, hechos parecidos.

Recientemente, Iroel Sánchez, bloguero cubano y editor del popular blog La Pupila Insomne, en su bitácora también denunciaba haber sido víctima de este fenómeno: «Abrieron un blog que suplanta la identidad del mío y usa mi nombre vinculado a textos que tienen el cuño de la industria de la propaganda anticastrista que financia onerosamente el gobierno de Estados Unidos».

 Por ejemplos como los antes mencionados, resulta válido insistir en educar a los nuevos usuarios que comienzan a acceder a la red de redes para que sean responsables con la información y los contenidos personales que difunden. Nunca está de más tener en cuenta algunos de los siguientes consejos para la protección de los datos en Internet:

—Deben usarse contraseñas seguras: alfanuméricas de al menos ocho dígitos y que contengan mayúsculas y minúsculas.

—Mantener el sistema operativo actualizado para evitar vulneraciones y fallos en la seguridad.

—Poseer soluciones antivirus para evitar robo de datos y contraseñas.

—Una vez detectada la cuenta falsa, deberá comunicarlo al servicio web, servidor o red social en el que se haya producido, generalmente mediante correo electrónico o mediante la denominada «denuncia de cuenta» para que elimine de forma inmediata el perfil falso y devuelva su control al verdadero titular.

—Es conveniente guardar pruebas documentales de los hechos, como capturas de pantalla o correos enviados al proveedor del servicio.

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3 comentarios en “¿Quién me escribe de verdad?”

  1. Tod@s que desde Cuba defendéis la Revolución estáis en el ojo de mira de los trolls de Miami, por lo que leo sus argumentos se basan en insultar,yo les he contestado varias veces con datos y da igual,creo que no merece la pena darles un mínimo de importancia, son garrapatas incrustadas en las páginas..Además “No ofende quien quiere sino quien puede.”Y toda esta gente no vale ni para limpiaros los zapatos..Adelante en la defensa de la Revolución que cada día gana más prestigio en el Mundo y eso les jode mucho. Salud.

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