El país de la siguaraya


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En mi Cuba nace una mata/ que sin permiso no se puede cortar/ y esa mata es, siguaraya/.

Beny Moré.

“Vivimos en el país de la siguaraya”, esa es una frase común que puede escucharse con cierta regularidad en mi bella Cuba. Mi amigo y admirado colega Charly Morales de vez en cuando lo ha mencionado, incluso tituló a uno de sus geniales escritos Siguaraya City. Y si bien el término siguaraya hace alusión a una planta, en Cuba tiene un significado menos literal, pues las personas suelen exclamarlo cada vez que se encuentran en una situación de esas insólitas que nos hacen recordar lo real maravilloso de que tanto hablara Alejo Carpentier, que nada tiene que ver con el realismo mágico garciamarquiano, por favor no confundir.

Cuba es el lugar donde pasan cosas extremas y a veces risibles, muchas veces propiciado por esa idiosincrasia tan nuestra de reírnos de nuestros problemas, o por nuestra capacidad para complicar lo sencillo con una decisión improvisada, o demasiado meditada como para que pueda resultar certera, y también por esa habilidad innata de resolver los asuntos de la cotidianidad con una imaginación que dejaría fritos y patitiesos a los más célebres innovadores de la Historia de la Humanidad. Solo así se explica que hayamos sido capaces de sobrevivir a los durísimos años del periodo especial (que de especial no tuvo nada, más bien fue horripilante) a pesar de que todas las apuestas en el exterior anunciaban como ganadora la opción de irnos por el tragante. Seguir leyendo El país de la siguaraya

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