Seis grados de separación


Seis grados de separación

El mundo es un pañuelo. ¿Cuántas veces al mes decimos una frase semejante? Nos viene de súbito cuando de pronto nos enteramos de que la persona que acabamos de conocer es pariente de Fulanita, la vecina de los bajos; o que el amable doctor que acaba de atender a nuestro hijo en el policlínico es el esposo de la hija de Zutano, el compañero de trabajo con el que hablas de vez en cuando en el elevador…Pues sí, el mundo es un pañuelo y terminamos por entrechocar unos con otros en el accionar diario, antes o después.

La primera vez que escuché hablar sobre la hipótesis de los seis grados de separación fue en una clase de Historia en la universidad. El profesor nos habló sobre la Carta a García, un ensayo escrito por  Elbert Hubbard en 1899 donde se narraba que un hombre llamado Rowan fue designado en Estados Unidos para hacer llegar un mensaje al General Calixto García, jefe mambí durante las luchas por la independencia de Cuba. La particularidad de la encomienda es que Rowan cumplió su cometido sin conocer al General García, y sin saber su localización exacta dentro de la Isla cuando salió en su busca.

Aunque Hubbard enfoca su ensayo en la importancia del compromiso y de la voluntad de ejecutar las tareas que uno asume en el trabajo y en la vida como clave para obtener el éxito, mi profe de Historia, de un modo más práctico, estimaba que Rowan fue capaz de lograrlo gracias a la hipótesis de los seis grados de separación, que postula que cualquier persona en la Tierra esta conectada a otra a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios.

Alrededor de 1929, el escritor húngaro Frigyes Karinthy escribió un relato corto titulado Enlaces (puede leerlo en inglés aquí: Chain-Links) donde planteó por primera vez la hipótesis de los seis grados de separación. En la historia, uno de los personajes propone llevar a cabo un juego en el cual se puede acceder a cualquier persona del globo mediante el empleo de las personas conocidas, con no más de cinco intermediarios.

A partir de ese relato, la idea ha sido arduamente estudiada y la mayoría de los investigadores da por descartado el hecho de que realmente funciona así la sociedad y que todos estamos interconectados de tan estrecho modo. En lo personal, la idea me parece reconfortante, porque entonces me pongo a imaginar que no es tan difícil acceder a alguien que nos interesa, ya sea desde el punto de vista profesional o el personal.

Con la llegada de la internet y las redes sociales el número de intermediarios se ha reducido, y en no pocas ocasiones pueden bastar uno o dos para contactar con alguien.

Según se plantea en una entrada de Wikipedia relacionada con el tema, en 2011 la empresa Facebook realizó un estudio denominado “Anatomy of Facebook” con todos los usuarios activos de su página en ese momento, 721.000.000 miembros (alrededor del 10% de la población mundial), y se analizó el conjunto de amigos en común, para sacar el promedio de cuántos eslabones hay entre cualquier usuario y otro cualquiera. De esta prueba se excluyó a celebridades y famosos. Los resultados mostraron que el 99,6% de pares de usuarios estuvieron conectados por 5 grados de separación. Esta es la prueba más cercana de la teoría a la fecha de hoy y da un resultado aproximado de 4,75 eslabones.

Al final, resulta esperanzador pensar que podemos comunicarnos con cualquier persona del mundo sin importar cuán lejana o inaccesible nos parezca, la aldea global se torna más pequeña a pesar de que la población aumenta. Y si eso sucede en un planeta completo ¿qué podemos esperar entonces de esta Isla caribeña, donde las personas son sociables por naturaleza y, por ende, resulta mucho más sencillo entablar relaciones?

Después de algunas coincidencias estridentes que me han ocurrido en la vida, decidí dejar de asombrarme cuando me vuelvan a suceder estas cosas. Prefiero mejor asumir que todos estamos relacionados directamente, en todos los sentidos, casi del mismo modo que expresara John Donne en su obra Devotions upon emergent ocassions:

Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra.; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti. ” *

Un abrazo a todos.

*Pueden descargar el libro de John Donne en ingles aquí: Devotions Upon Emergent Occasions (1624)

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5 pensamientos en “Seis grados de separación”

  1. Muy interesante Rouslyn tu articulo. Para superar el stress en el que vivimos, especialmente los paises capitalistas, nada mejor que sostenerse mutuamente en redes de contenciòn recìproca.
    Me hizo recordar a una pràctica universitaria basada en la escuela sistemica de pscicologìa. En ella, se planteaba la problematica y el nombre de determinado sujeto, centralmente, luego se agregaban alrededor y como si fuera una “red”, los nombres de las personas involucradas en el problema y los nombres de las personas que formaban el contexto afectivo del sujeto. Se unian nombres y se elaboraban hipòtesis de soluciòn a partir de esa red.
    Muy bueno! cariños!

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