Una mirada al modelo cubano de bienestar


ancianos en Cuba

Por Patricia Arés

En muchas oportunidades, he preguntado a mis estudiantes cuáles serían las principales razones para decir que en Cuba es bueno vivir La mayoría de las veces sus respuestas están relacionadas con el acceso a la salud, la educación y la seguridad social y efectivamente, estos son los pilares de nuestro modelo socialista, pero para las personas jóvenes constituyen realidades tan asumidas desde la cotidianidad que se tornan demasiado habituales o quedan congeladas en un discurso que, a fuerza de repetición, se hace irrelevante.

Yo me atrevería a decir que existe un modelo cubano de bienestar que se ha incorporado con tanta familiaridad acrítica que ha quedado invisible a nuestros ojos o paradójicamente instalado en la voz de muchos de los que ya no están, luego de haberlo perdido, o de visitantes que viven otras realidades en sus países de origen. De la vida cotidiana en Cuba, por lo general se habla de las dificultades, sobre todo de índole económica, pero pocas veces se escucha hablar de nuestras bondades y fortalezas.

Algunas experiencias profesionales vividas me han hecho pensar mucho en nuestro socialismo, visto como cultura y civilización alternativa. Cuando los psicólogos y otros especialistas participamos en el proceso de lograr el retorno del niño Elián González, emergió con mucha fuerza este tema. Más recientemente en consulta, conversando con algunos ancianos repatriados, con niños que por decisión de sus padres deben irse a residir a otros países o con jóvenes que han retornado de España luego de vivir la experiencia de ser echados a la calle por no tener trabajo ni dinero para pagar la renta, me vuelve a resurgir, a partir de sus vivencias, la idea del modelo cubano de bienestar.

Recuerdo cuando Elián estaba en Estados Unidos que el abuelo Juanito le decía telefónicamente que le estaba haciendo una chivichana para su regreso y al otro día aparecía en la pantalla televisiva que le habían regalado un carro eléctrico de juguete que parecía de verdad, si los abuelos o el padre le decían que su perrito lo extrañaba, al otro día aparecía Elián con un cachorro de labrador que le habían regalado, si le decían que le habían comprado un librito de Elpidio Valdés, aparecía Elián vestido de Batman. Sin embargo, el cariño de su familia, el amor de cuantos lo esperaron, la solidaridad de sus amiguitos del aula, de sus maestras, pudieron más que todas las cosas materiales del mundo.

Conversando hace muy poco con un adulto mayor que tomó la decisión de no regresar a EE.UU. luego de haber vivido 19 años en ese país, me decía: Es real doctora, allí se vive muy cómodo, pero eso no lo es todo en la vida, allá “no eres nadie”, no existes para nadie. Me contaba que se pasaba largas horas solo en la casa, esperando que los hijos y nietos regresaran de trabajar y de la escuela, que se quedaba encerrado porque no podía salir ya que, según ellos, estaba viejo y no lo dejaban manejar, y que por el día el barrio en que él vivía parecía una maqueta, no se veía persona alguna, ni nadie tenía tiempo de dedicarte un rato para conversar. En una visita que hizo a la otra hija que vive en Cuba, decidió no regresar. Me cuenta que está haciendo ejercicios en el parque, que juega dominó por las tardes, que les repasa al otro nieto y a dos amiguitos más, que ha recuperado unos cuantos amigos de la “vieja guardia” y que con el dinerito que le mandan de allá y la ayuda de su familia aquí, tiene de sobra para cubrir sus gastos. Usando sus palabras textuales me decía: “Algunos conocidos me decían que iba a venir al infierno, pero en realidad, doctora, me siento en el paraíso.” Evidentemente, el modo de vida que ahora lleva no será el paraíso, pero le genera mayor bienestar.

Un día me llevaron a un niño hijo de dos diplomáticos, que vino de vacaciones y no quería regresar con los padres a la misión donde ellos estaban trabajando, estaba “alzado”, en plena “huelga”, decía que lo dejaran con la abuela, que él no quería irse de nuevo, que no le gustaba estar allá. Cuando pregunté a los padres qué sucedía con el niño, me contaban que allá tenía que vivir encerrado por razones de seguridad, no tenía apenas amiguitos con quien compartir después de la escuela, y no estaban los primos, a los cuales adoraba. Desde que llega aquí es como si le dieran la carta de libertad —me decían los padres—-, se va para el parque de la esquina con los amigos del barrio, sale a pasear con los primos, juega pelota y fútbol en plena calle, se pasa el día rodeado de los abuelos, de los tíos y de los vecinos. En la entrevista con el niño me contaba que los primos le decían que él era bobo porque quería quedarse en Cuba teniendo la oportunidad de estar en otro país y el niño me decía: “Yo extraño mucho cuando estoy aquí la pizza de peperones, pero te cambio un millón de pizzas por quedarme viviendo ahora mismo en Cuba”.

Un joven que vino de retorno de España, me contaba que se había quedado sin trabajo y por supuesto no tenía dinero para pagar la renta, que la dueña le dio tres meses de plazo y al no tenerlo lo echó a la calle, pero lo más triste del caso es que nadie, ni sus amigos, le tendieron una mano pues le decían que dada la crisis cada cual “debería arreglárselas como pudiera” y tuvo que regresar porque la opción que tenía era o dormir en el metro o virar para la casa de sus padres aquí en Cuba. Al final, me decía, quienes están prestos a acogerte son los tuyos.

Me he quedado pensando en estos testimonios que muy bien podrían servir para tantos jóvenes que no encuentran bienestar alguno de vivir en Cuba y que solo imaginan una vida “de progreso” en el exterior o sobrevaloran la vida afuera como una vida de éxito y oportunidades, pero yo me pregunto: ¿qué tenemos aquí que falta en otros lugares? ¿Qué descubrieron el niño, el adulto mayor y el joven que vino de España, a partir de sus experiencias allá, que nosotros no vemos aquí? ¿Realmente el modelo de vida que proponen las sociedades capitalistas contemporáneas constituye actualmente un modelo de bienestar, a pesar de estar vendido por los medios de comunicación como el “sueño del progreso prometido”? ¿Hablamos hoy de buena vida o del buen vivir, de vida llena o vida plena? ¿Necesariamente el desarrollo económico y tecnológico es lo único que garantiza el bienestar personal y social? Voy a hacer un esfuerzo de síntesis a partir de estas experiencias profesionales en lo que considero radican algunas de las bases de nuestro modelo cubano de bienestar.

EN PRIMER LUGAR EL NO SENTIMIENTO DE EXCLUSIÓN, EL NO VIVIR “ANOMIA SOCIAL”

Este es un tema de profundas connotaciones espirituales y éticas. Cuando uno llega a un barrio en Cuba y pregunta por una persona, por lo general te dicen: “Vive en aquella casa”. Los cubanos todos tenemos un nombre y una biografía porque todos tenemos espacios de pertenencia (familia, escuela, comunidad, centro de trabajo) y de participación social, todos en nuestra vida hemos asumido responsabilidades, asistimos en el barrio a las reuniones, a nuestro consultorio del médico, votamos en la misma urna, compramos los productos normados en el mercado o tenemos el mismo mensajero.

Seguro que en algún momento hemos dicho: “Las mismas caras todos los días”, pero justo ahí radica un escenario vital de grandes dimensiones humanistas y solidarias. La anomia social o en palabras del abuelo que entrevisté el “Tú no existes”, resulta una experiencia contraria a la que vivimos en Cuba, es la experiencia de vivir sin tener un lugar, sin ser reconocido o advertido, y no se trata de un lugar físico, sino de un lugar simbólico, un lugar de pertenencia y participación, un lugar que da sentido a la vida. Vivir en el “no lugar” es sentirse aislado, en soledad existencial, es sentirse extraño y ese es uno de los problemas del mundo actual. Incluso los lugares donde hoy coexisten muchas personas, más que lugares de encuentro son especialmente “no lugares”.

Resulta increíble que en un metro puedan ir diariamente cientos de personas que no intercambian palabra alguna y que muestran mayor contacto con los medios tecnológicos en una especie de autismo técnico, que de persona a persona. Otro “no lugar” son los aeropuertos y los moles (catedrales del consumo): mucha gente a tu alrededor y absolutamente ningún contacto. Si te caes nadie te recoge, porque además, existen tantas leyes de “derechos ciudadanos” que supuestamente protegen a las personas desde una visión individualista, que nadie te toca no vaya a ser que te acusen de acoso sexual. Están legislados el “no contacto” y la indiferencia.

Hoy día la realidad social en otros países hace que cada vez estemos más excluidos que incluidos. Amén de la existencia de desigualdades sociales como consecuencia de las realidades económicas actuales en Cuba, nuestras políticas promueven la inclusión social conducente a borrar la distancia de género, color de la piel, capacidades físicas, orientación sexual. Cuba, como sistema social, a pesar de todas las dificultades y contradicciones, intenta construir un mundo donde todos quepamos, y donde la reciprocidad humana espontánea se da a partir de estas condiciones. En “la otra geografía”, en el mapa de la globalización neoliberal, dividida en clases, los nexos interpersonales están dañados por disímiles diferencias y los unos quedan alejados de los otros por fronteras invisibles, que laceran la integridad y la participación.

LOS DIVERSOS ESPACIOS DE SOCIALIZACIÓN

Los espacios de socialización son muy importantes en la vida, el entramado social es el recurso, el sostén para todo sujeto, pues está claro que ciertamente es en él que una persona puede desarrollarse en su potencial con plenitud. Las familias viven actualmente en aislamiento en muchas partes del mundo y mientras mayor es el nivel de vida, mayor es el modo de vida enclaustrado. Nadie conoce al vecino de al lado, nadie sabe quién es, dentro de las casas los miembros no tienen muchos espacios cara a cara, porque la invasión de la tecnología es tal que un padre puede estar chateando con un colega en Japón y no tiene la menor idea de lo que le sucede al hijo en el cuarto contiguo.

En estudios que se han realizado en diferentes partes del mundo, el tiempo de conversación mirándose a los ojos, que un padre (especialmente el papá) dedica a sus hijos, no pasa de 15 minutos diarios. Uno de los grandes impactos del modelo capitalista hegemónico actual es el poco tiempo para la familia u otros espacios comunitarios, los días entre semana la familia como grupo “no existe”, los horarios extensivos e intensivos de trabajo, el pluriempleo de los padres para poder solventar las cada vez mayores exigencias del consumo, hacen que aquellos viejos rituales y tradiciones familiares se hayan desterrado de la vida cotidiana.

Los psicólogos y sociólogos de muchos países plantean que el mayor impacto de esta realidad son la soledad infantil y la ausencia de vínculos en el anciano. Muchos niños de la clase media o media alta llegan de la escuela sin que asome en el hogar un rostro adulto hasta horas avanzadas o permanecen con una nana que brinda comida, pero no puede suplir el afecto y la atención de los padres. Los medios tecnológicos aparecen como el antídoto a la soledad, pero sin ninguna restricción de los adultos, lo que puede producir adicción a los videojuegos, incrementar la violencia e incentivar la erotización temprana. Es poco frecuente que los niños o adolescentes dispongan en el mundo de hoy de las plazas públicas, las calles y los parques al aire libre como lugares de encuentro porque no hay seguridad ciudadana para ello. Los universos espacio-temporales de la red urbana destinados a la juventud, son vistos por los adultos como lugares de amenaza y peligro más que de esparcimiento y construcción de lazos sociales.

En Cuba los parques y las plazas siguen siendo lugares de socialización de diferentes generaciones. La familia cubana está tejida en redes sociales de intercambio, con los vecinos, con las organizaciones, con la escuela, con los parientes, incluidos los emigrados. Lo característico del modo de vida de los cubanos son los espacios de socialización, el tejido social que no excluye y deja sin nombre a nadie.

Yo diría que la célula básica de la sociedad en Cuba, además de la familia como hogar, la constituye la red de intercambio social familiar y vecinal, ese tejido social en redes, representa una de las fortalezas invisibles más grandes que tiene el modelo cubano de bienestar, es ahí donde radica el mayor logro de nuestro proceso social, la solidaridad social, la contención social, el intercambio social permanente. Ese capital es solo perceptible para el que lo pierde y comienza a vivir otra vida fuera del país. A pesar de que tenemos dificultades económicas y problemas no resueltos, la familia en Cuba existe.

La familia cubana comienza a vivir intensamente después que los niños salen de la escuela y los niños, jóvenes y adolescentes hacen vida familiar-comunitaria a partir de su salida de los centros escolares. La vida familiar en Cuba no se produce a puerta cerrada. La puerta de un hogar cubano puede ser tocada muchas veces por los agentes de fumigación, por los vecinos, por la enfermera, por los dirigentes de base, por los “puerta-propistas”. Hay que salir diariamente al mercado, ir a casa de los vecinos para recoger mandados, botar la basura, ir a la farmacia, buscar a los niños en la escuela. La vida familiar en Cuba es multigeneracional, donde todas las edades se mantienen interactuando, la mayoría de los adultos mayores no viven en asilos, su verdadero espacio por lo general es la comunidad.

LA SOLIDARIDAD SOCIAL A CONTRACORRIENTE DEL INDIVIDUALISMO

En el escenario internacional actual el bien individual es más importante que el bien social, el modelo de desarrollo económico pone a las personas ante el deseo de vivir “mejor” (a veces a costa de los demás) por encima del vivir todos bien. Hoy día la gente dice “yo no le hago mal a nadie, que nadie se meta en mi vida, a mí me gusta, a mí me va bien, es mi cuerpo, es mi vida, es mi espacio”, eligen la actuación que maximice los beneficios y las ganancias. El “nosotros” se sustituye por el “yo”. La conducta egoísta en este mundo hegemónico actual es denominada y bien ponderada como “racionalidad instrumental” cuando en realidad esa racionalidad lo que esconde es una gran insensibilidad social. En nuestro país existe la solidaridad social, aunque hoy vivimos una suerte de paralelismo entre nuestros comportamientos solidarios y la insensibilidad de algunas personas. La socialización del transporte o “botella”, por ejemplo, el hacer de tus vecinos, tu familia, la socialización vecinal de teléfonos particulares, el pasarse los uniformes escolares, algunas medicinas, el brindar tu casa particular como aula después de un ciclón que afectó la escuela, son ejemplos de nuestro intercambio solidario. Me contaba una joven que estudiaba en la escuela Lenin que en el grupo de sus amiguitas, además de ser una práctica generalizada de los grupos, se juntaba cada semana lo que traían de la casa para repartírselos equitativamente y así todas comían lo mismo, independientemente de que algunas podían traer más cosas y otras no traían casi nada. Para ellas lo más importante eran la amistad y la hermandad.

LA CREATIVIDAD E INTELIGENCIA COLECTIVAS

En Cuba, además de que puedes conversar y tener múltiples intercambios sociales, puedes darte el lujo de una buena charla con muchas personas. Todos sabemos de algo, todos podemos dar una opinión o podemos tener buenas ideas, tenemos cultura política, cultura deportiva o algunos saben mucho de arte. Tenemos capital cultural acumulado y eso es parte de nuestro patrimonio social y del bienestar invisible. No somos para nada ignorantes, resultado de los niveles educacionales alcanzados. Los cubanos y las cubanas impresionamos por nuestra capacidad para conversar, para emitir ideas y criterios.

Uno de los grandes problemas que tengo como psicóloga clínica, cuando atiendo a las personas, es que se me va el tiempo, porque estamos acostumbrados a conversar, algunos me traen una lista de cosas escritas para que no se les escape lo que desean decir. Estamos acostumbrados a regalarnos tiempo y eso es un lujo en los momentos actuales, cuando nadie tiene tiempo que ofrecer, donde en todas partes del mundo se vive el síndrome de la prisa.

En mis visitas a impartir docencia a países latinoamericanos, en los trabajos de estudios de familia que deben presentar en clases, los estudiantes presentan una realidad familiar-social que me deja perpleja, por la carga de problemas sociales acumulados, no solo en familias pobres, sino de cualquier clase social. Me doy cuenta, por lo que escucho, de que nosotros estamos a siglos de distancia, porque el tema no es económico, sino de ignorancia, de pobreza mental acumulada, de estigmas sociales, prejuicios de clase, de género, de raza, violencia contra la mujer, soluciones mágicas a los problemas sin fundamento científico, abuso sexual infantil, poligamia, taras genéticas por una sexualidad irresponsable o sexo entre parientes, todo ello son problemas cotidianos. Son los problemas asociados al desamparo social, a la ausencia de programas sociales de prevención. Para nosotros es excepción lo que para ellos es cotidiano. Como profesora siento que nuestra población es culta y desarrollada, y lo vivimos sin apenas darnos cuenta y aunque lo cotidiano aparenta ser intrascendente, es el gran telón de fondo de la historia. Algunos jóvenes emigrados suelen darse cuenta de esta realidad social tan diferente con la que tienen que aprender a lidiar.

¿CÓMO POTENCIAR NUESTRO MODELO CUBANO DE BIENESTAR?

El nuevo modelo económico tiene, entre sus objetivos, incrementar la productividad. Con el nuevo modelo económico el gran desafío es fortalecer nuestra propuesta cubana de bienestar que representa una alternativa al anti-modelo dominante, una concepción que también comparten y reiteran prácticamente todos los pueblos indígenas del continente y del mundo y proviene de una larga tradición dentro de diversas manifestaciones religiosas. Todas estas visiones, incluida la cubana, es que el objetivo global del desarrollo, que no es tener cada vez más, sino ser más, no es atesorar más riqueza, sino más humanidad. Se expresa en su insistencia en vivir bien en vez de mejor, lo que implica solidaridad entre todos, prácticas de reciprocidad y el deseo de lograr o restaurar los equilibrios con el medio ambiente y a la vez mejorar las condiciones de vida de la población.

Sin embargo, la mejora en las condiciones de vida no va a revertir sola los problemas de índole social que hemos acumulado. La dimensión económica no puede aislarse de las dimensiones sociales, culturales, históricas y políticas que otorgan al desarrollo un carácter integral e interdisciplinario, para recuperar como objeto fundamental el sentido del bienestar y del buen convivir. No hay que ser un científico social para percatarnos de que, al margen de las condiciones de vida, en nuestro país existen muchas personas y familias que más que pobreza material ya tienen instalada la pobreza espiritual. Algunas familias tienen pobreza mental, expresada en sus estrategias de vida alejadas de los más elementales comportamientos decentes, en sus patrones de consumo distantes de la realidad de nuestro país, cercanos a la tenencia material superflua, en sus aspiraciones alejadas del bienestar común. Ahí radica la cultura de la banalidad y de la frivolidad propia del modelo hegemónico actual.

La acumulación de problemas materiales producto de la cruenta crisis económica de la década de los 90, ha deteriorado sustancialmente los valores a nivel social. Los valores no son solo principios, sino que deben ir acompañados de comportamientos, para que no pierdan su eficacia. Si desde las prácticas contradecimos los principios, pues estamos ante una crisis de valores. Cuba no está ajena a las influencias hegemónicas del actual mundo unipolar y supuestamente global, hay que continuar tratando de construir un modelo de bienestar alternativo “a la intemperie”, bajo todas las influencias que genera la colonización de la subjetividad, incluyéndonos, a pesar del efecto modulador de nuestras políticas sociales.

En el mercado no valen los ideales, sino la capacidad de consumo, los no consumidores se vuelven seres humanos “no reconocidos”, excluidos de todo tipo de reconocimiento social. Existe hoy en el mundo una sobresaturación de información, algunas muy buenas, pero otras plagadas de mediocridad y superficialidad. Los medios de comunicación del actual modelo hegemónico fomentan la banalidad con tal de vender más. Somos atiborrados con entretenimientos, novelas, series y películas de violencia que tienen un poder de encantamiento increíble porque atrapan, pero se corre el riesgo de ser arrastrado al ocio y a la adicción (drogas, alcohol, sexo promiscuo, dinero fácil, juegos de azar, videojuegos).

Cuando Gandhi, Premio Nobel de la Paz, señaló los siete pecados capitales de la sociedad contemporánea se refirió precisamente al contexto global en el que nos encontramos inmersos: Riqueza sin trabajo, Placer sin conciencia, Conocimiento sin utilidad, Comercio sin moralidad, Ciencia sin humildad, Adoración sin sacrificio y Política sin principios. Por lo general, la publicidad y el mercado asocian el bienestar al placer, al tener, al éxito, al estatus. Es cierto que si no tenemos mucha cultura, la tendencia a pensar que en el tener está el bienestar y dejarnos atrapar por todas las propuestas de consumo crece como “hierba mala”, es someternos a la ignorancia. La ética del ser requiere de una formación moral, una preparación, una educación familiar, en general una educación de mayor envergadura, y a eso es lo que tenemos que apostar como sociedad.

FOMENTAR LA SOLIDARIDAD SOCIAL

Con el fortalecimiento del trabajo por cuenta propia, la comunidad constituye el espacio vital de muchas familias. Familia-comunidad-organizaciones-trabajo se fortalecen en sus vínculos. Sin embargo, los nuevos escenarios constituyen una magnífica oportunidad para fortalecer la vida comunitaria, además de potenciar el trabajo en beneficio del bienestar común. Cuba aporta la diferencia en el sentido de solidaridad y responsabilidad social que hemos incorporado. Se hace necesario potenciar una cultura solidaria y una responsabilidad social que sirva de antídoto a la penetración de la cultura del mercado. Es importante que la gente mantenga su eticidad solidaria, que no se fragmente el proyecto colectivo. Aunque el nombre, y no la idea del trabajo por cuenta propia sugiera una cierta desconexión social, que no representa nuestra ética solidaria.

FORTALECER EL ESPACIO COMUNITARIO

La familia y la comunidad han ganado en importancia en Cuba como escenarios de la vida en los tiempos actuales. Cuando algún visitante observa nuestro modo de vida comunitario, en ocasiones refieren que antes en su país se vivía así, pero hace más de diez años que ya se vive a “puertas cerradas” y a “casas vacías durante gran parte del día” Esto se debe, en su mayor parte, al surgimiento de nuevas tecnologías, a horarios laborales cada vez más extensos, a la frecuencia con la que cambiamos de trabajo y casa, y a ciudades cada vez más grandes y pobladas. El crecimiento exacerbado del individualismo está haciendo cada vez más difícil encontrar una sensación de comunidad. La comunidad ha sido reducida al núcleo familiar mínimo, y en estas circunstancias es muy fácil caer en el aislamiento, que conlleva a la soledad y la depresión, creando un gran colapso social, con resultados tan drásticos como incrementos en violencia, abuso de drogas y enfermedades mentales.

Cuando las personas de todas las edades, grupos sociales y culturas sienten que pertenecen a una comunidad tienden a ser más felices y saludables, y crean una red social más fuerte, estable y solidaria. Una comunidad fuerte aporta muchos beneficios, tanto al individuo como al grupo en sí, ayudando a crear una mejor sociedad en general. Nuestro gran desafío es que nuestras puertas no se cierren, que no perdamos la sensibilidad por los otros, por nuestro barrio y entorno, que sigamos preocupándonos por el bien común. Las diferentes formas de inserción a la economía no han deteriorado sensiblemente el tejido social existente, no somos una sociedad estratificada en clases sociales, sino tejida en redes familiares, vecinales y sociales, mantenemos una ética solidaria.

Una aspiración importante es que en la comunidad se encuentren soluciones novedosas a muchos de los problemas sociales que tenemos basado fundamentalmente en esa visión de la comunidad como espacio potenciado en la solución de los problemas. Para ello se necesitará una mayor dinamización de la comunidad en su capacidad para influir en las problemáticas locales. Es importante mantener la implicación de los ciudadanos en la vida social, preservar el cuidado de nuestros espacios, el respeto a los ancianos, los niños, las mujeres, las personas con alguna discapacidad y sobre todo, mantener la responsabilidad social en la educación de las jóvenes generaciones. Tomando en consideración todos estos elementos, considero que tenemos una gran responsabilidad social de no perder nuestro modelo cubano de bienestar, que nuestro país cuenta con condiciones sin precedentes para marcar la diferencia, que es preciso continuar resistiendo a la colonización de la cultura y la subjetividad, que el gran desafío es seguir proponiendo otros modelos de ser humano y de colectividad que realmente indiquen caminos de verdadera humanización.

(Tomado de Kaos en la Red) Ver texto original aquí

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10 pensamientos en “Una mirada al modelo cubano de bienestar”

  1. Jajajajaja ja…no he parado de reír, te agradezco de verdad el comentario Rouslyn hacia mucho que no reía tanto desde lo Fonomemecos en el teatro de Nuevo Vedado.jajajajaja.
    De verdad que es tremendo guión para un teatro de humor contemporáneo en Cuba. Sí lo lanzan en el Chaplin van a tener dinero para reparar todos los teatros y cines de la Habana que corren la suerte de ruinas y mal olientes , si porque otros muchos ya han desaparecido y así el abuelo arrepentido puede disfrutar aún más del tremendo estado de bienestar que le brinda Cuba.
    Es cierto que a los cubanos nos falta Cuba cuando estamos fuera de ella, pero a la mayoría nos sobra el comunismo, el totalitarismo y las leyes impositivas cargadas de resoluciones ministeriales, decretos y artículos que nadie nunca sabe quien dispone o mejor dicho impone.
    En muchos de estos países es cierto que los barrios son fantasmas, pero sino trabajas no vives.
    En Cuba ya sabemos como va la cosa. Rouslyn llevando a fulano o a mengano en el carro estatal para aquí y para allá y luego el mengano o el ciclano devolviendo el favor con arreglos en la casa o una simple invitación a una paladar. Aquí nadie en las esquinas y la Habana llena de hombres jóvenes y fuertes en edad laboral fumando tomando alcohol y jugando dominó debajo de una mata.
    Mientras dure el comunismo impuesto en Cuba disfrutaré de los barrios fantasmas, mientras deseo que el abuelo arrepentido disfrute de las jineteras, el bullicio del barrio y las malas palabras, las interminables colas, del pan de la panadería del barrio, de la carne de res clandestina, de la cola de langosta directa de batabanó a sólo un cuc.de los carros echando humo negro el día entero en la ciudad, de los carros destartalados, de la carne en los mercados en venta llena de moscas, y sobre todo de paseos a los bonitos hoteles de Varadero o cayo largo o cayo Guillermo donde tendrá el abuelo que pagar con una moneda fantasma o sea en otras palabras por si Rouslyn no censura mi comentario y hay alguien que no entienda. Los cubanos pagan mayoritariamente los servicios que les producen más bienestar en un tipo de dinero que no gana …jajajajaja…¡ A que da risa no !
    Si quieres un televisor…..busca Cuc
    Si quieres Varadero ….Cuc
    SI quieres video….Cuc
    SI quieres carro….Cuc.
    Si quieres papel higiénico…Cuc.
    Si quieres aceite oliva o girasol ….Cuc.
    Si quieres margarina o mantequilla …Cuc.
    Si quieres carne de ternera legal…Cuc.
    Si quieres langosta legal….Cuc.
    Si quieres buena atención médica y rápida…regalo o Cuc.
    Si quieres somaton urgente…Cuc o regalo.
    Si quieres empaste dental de color del diente.3 Cuc por pieza.
    Si quieres recogida a domicilio de taxi …Cuc.
    Si quieres leche en polvo ..Cuc.
    Si quieres detergente…Cuc.
    Si quieres frasada de piso …Cuc.
    Si quieres mayonesa…Cuc.
    Si quieres vitanova…Cuc.
    Si quieres casa en la playa…Cuc.
    Si quieres un hotel…Cuc.
    Si quieres tukola….Cuc.
    Si quieres bucanero o cristal….Cuc.
    Si quieres chupa chupa…Cuc.
    Si quieres Ron Habana Club ….Cuc.
    Si quieres una botella de vino…Cuc.
    Si quieres ropa a la moda ….Cuc.
    Si quieres ropa para niños, culeros desechables , jabones para bebés,colonias infantiles, aceite para bebé…Cuc.
    Si quieres ir a ver a Robertico al restaurante cabaret La Roca o al Cafe TV o al Cocodrilo…Cuc.
    Yo extraño mucho a Cuba pero por lo menos viviendo afuera puedo disfrutar una vez al año del poco bienestar que brindan los comunistas y de los que no brindan también..jajajajaja.
    Querido abuelo…te puedo decir que con Cuc en el bolsillo bastante Cuba es lo máximo, pero ahora con suerte te veré vendiendo maní en un portal de la Habana vieja o cigarros al menudeo.
    No crítico que el puro haya regresado…pero no me hagan reír hablando de bienestar.
    No lo censures esta vez Rouslyn para que no seas tu sola la que leas unas cuantas verdades en tu blog. No quieras tapar el sol con dedo ni inflar el globo ese del bienestar en Cuba.
    Saludos: Bobbie

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    1. Saludos BOBBIE!!

      Hola Rouslyn…No censurar estos comentarios es capacidad de entender el mundo dentro y fuera!!!

      Primero..Voy a agregar algunas cosas qiue le falto a Rouslyn, de peso de verdad!!!…Me sucedio en un CADECA, que esta cerca de la rueda del parque Milanes..si la mente no me falla alli cerca existe una FARMACIA-DROGUERIA muy antigua…ALLI..entre para cambiar unos CUC..estaban sacando dinero para una carro del CERSA-SEGURITY en esos precisos momentos…Me quede..FRIO..como si fueran sacos de panes..La calle abierta, la gente entrando y cambiando y a la vez dos policias-encasatores sacando sacos de billetes…AQUELLO SE ME GUEDO GRAVADO…tranquilidad social y la no existencia de grupos armados …Si eso lo hacen en PARIS o Moscu.. a los pocos segundos vuelan el carro con policias y dinero dentro y nadie los encuentra!!!..AMIGO bobbie y quien lea mis comentarios ..eso es un indice BUENO O MALO?..

      Segundo..Rouslyn..ese ejemplo de Chiquillo..ELIAN..no sirve!!!..ESO ES ASQUEROSO Y DOLOROSO!!! por ambas partes!!!..No vuelva mentar ese ejemplo…DOLOROSOOOOO!!!..Usar un problema familiar para hacer POLITICA!!!…Muy parecido al caso de los CINCO…Usar el dolor familiar para politicarlo!!!…

      …En Cuba tenemos muchas cosas buenas y malas como en cualquier parte del mundo que conozco….El asunto que en CUBA…TODO esta monoplolizado por tres o cuatro gente…gobierno-partido….sobre todas las decisiones de la vida del pais…ademas en la habana [ entre cuatro paredes todo lo deciden […hasta los problemnas de mi cuadra de Chambas…jajajaja..LOS GIBIERNOS, ASAMBLEAS PROVINCIALES Y MUNICIPALES ESTAN, ALLI ,SE ELEGEN PERO ES COMO NO EXISTIERAN….

      ROUSLYN BUEN tema / post….Pero alejado de la realidad en algunos casos y aspectos…
      Bobbie…Sin DOLARES….estaremos jodidos, sin RUBLOS estaremos fastidiados…..Sin CUC estaremos jugando domino bajo una mata!!! jajajaja..VEREMOS HASTA CUANDO!!!
      el guajiro criador de codornises!!

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      1. Claro que no todo es malo en Cuba Guajiro, y lo de la seguridad aunque el crimen es 100 veces mayor que hace 10 años es también cierto que Cuba es mucho más segura que otros países que conozco.
        Ahora el caramelo con sabor a bienestar que intenta La Rouslyn meternos en la boca que se lo trate de vender a los chinos o a los Koreanos. Este comentario es una vergüenza y una falta de respeto hacia todo el pueblo cubano que hoy padece un montón de necesidades, que no conocen muchos y otros ya ni se acuerdan de que cosa es vivir sin el extress de ¿ Que cocino hoy? ¿ QUE LE DOY A MI HIJO HOY?
        en un país donde la gente sobrevive inventando para poder comer, donde todo lo qye resuelven de dinero se les va en el mercado negro comprando alimentos . Mira Guajiro de verdad que tienen la cara dura la partía de comunistas estos.
        Un Saludo desde la madre patria.
        Bobbie.

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  2. A los que atacan constantemente a Yoani les quiero preguntar , a raiz del encarcelamiento de un pedofilo canadiense que hacia su agosto en la isla, si es falso lo que denuncia la joven….copio,

    los temas sociales que está tocando la incipiente sociedad civil de esta Isla, como la dualidad monetaria, los bajos salarios, la necesidad de reformas políticas y partidistas, urge que abordemos también un problema tan sensible.

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  3. Para desgracia nuestra por así decirlo,una nación y su economía dependen de su capacidad de producción y comercio internacional…Donde sus ciudadanos produzcan y participen cotidianamente codo a codo,desde la camarera hasta el mismo primer ministro,cada quien luchando por sus sueños y esparanzas… Y se vuelve imposible pasar por alto el simple hecho que trabajamos para “comer” y lo demás es pura utopía,por ende,nuestra amada Cuba -la isla más hermosa que ojos humanos hayan visto- va desapareciendo triste e irremediablemente ante la mirada fría y vacía de sus octagenarios dirigentes….Y sigue siendo curioso que luego de de más de medio siglo de disparatodos errores,aún se aferran a sus ideologías obsoletas y obtusas,sin el más mínimo gesto de amor y respeto a sus conciudadanos,manteniendo una política vieja y caduca,como la unica opción mesiánica y maquiavélica posible,pasando por alto que es esa postura precisamente,la que unde los mismos valores que pretenden afianzar…
    Saludos…!!

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  4. Rouslyn:

    El problema en comun que tienen los criticos de nuestra revolucion es que no la entienden.

    Bajo nuestra revolucion lo unico importante es el futuro. Ser revolucionario es sacrificar el presente en busca de un futuro mejor.

    Por eso no nos importa pasar hambre, o no tener transporte, o ropa, o ganar un dolar al dia y tener que pagar 2 dolares por la botella de aceite. Lo hacemos con la seguirdad de que un dia, en el futuro, tendremos las mismas cosas que teniamos antes de que hicieramos la revolucion.

    Y esa fe, esa confianza es la que nos mantiene fiel a nuestros principios.

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  5. Por esos tres casos puntuales hay miles que viven felizmente y vidas plenas aqui afuera. Nada es perfecto, claro. Pero ese cuadro tan triste no lo veo,

    Mis hijos tambien van al parque, montan bicicleta y van a nadar a la piscinas de la ciudad. A los viejos la ciudad los recoge para hacer actividades y hasta al casino se los llevan, hay un apartado para ellos en el panfletos de actividades de la ciudad. Y por todo pagan menos.

    Y yo me he visto recien llegada sin nada de dinero y me han tendido la mano mis parientes aqui. Y yo se la he tendido a amigos.

    Es cierto que no te encuentras mucha gente en la puerta de la casa porque la gente esta trabajando, los viejos viendo television. No hay colas de la bodega para comadrear. Pero si vas a un parque en la tarde vas a verlo lleno de gente de todas las edades y cuando baja el sol salen los vecinos a pasear al perro. Ese es el momento de socializar y tener una conversacion agradable con los vecinos.

    Yo conzco a mis vecinos de lado y lado, a los de atras tambien. Y a los tres que me quedan enfrente y a una familia Armenian que vive a dos casas y su
    hijo es amigo del mio.

    La casa adentro no se la conozco a nadie porque aqui no pasa eso de no tener privacidad.

    Mis hijos tampoco se quieren ir de Cuba, porque aqui todos los amigos estan de vacaciones en casa de los abuelos o parientes y en Cuba todo es mas chiquito ademas y caminando llegan a donde quiera. Pero su hogar esta aqui.

    Lees el articulo y pareciera que hay una cola de millones de gente tratando de regresar a Cuba.

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  6. Hay que ver si aflojamos un poco, en Cuba se creen que vivir fuera de Cuba es una especie de oeste, y eso no es real.

    Nos hacen ver desde pequeño, o mejor dicho nos adodoctrinan, de que cuba es el mar de la felicidad, y que fuera de Cuba todo es malo, y que hay que ser como el che.

    Es verdad todos los sistemas tienen sus cosas, pero a Cuba hay que echarle de comer aparte.

    Eso es un sin nombre, donde nada se puede, para todo necesitas un permiso, y lo que no es prohibido es obligado, y en fin…. les hacen ver a los cubanos que somos los mejores del mundo, los mas preparados, los que mas sabemos, aaayyyyy, cuan ciego estaba, es una pena que no haya naciedo antes de la revolucion, no por nada, sino para haberme ido antes, es mi modesta opinion.

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