Matanzas: El lugar que más amo


Matanzas
A la Atenas de Cuba le corresponde hoy el turno de soplar 319 velitas. Y aunque sería muy lindo escribir una crónica tratando de recrear aquel 12 de octubre de 1693, con descripciones que nos trasladaran en el tiempo hasta el momento en que se colocó la piedra fundacional, prefiero evitar los recursos gastados.

Decidí mejor hablar desde mi sentir de joven nutrida con agua del Pompón desde el vientre materno, nacida entre el Yumurí y el San Juan, crecida con el peregrinaje de la Colla y las maravillas subterráneas de Bellamar.

Soy una persona con mucha suerte, desde el balcón del lugar que llamo hogar, cada amanecer puedo contemplar la amada bahía en toda su extensión. Quienes me conocieron cuando cursaba estudios universitarios en La Habana, saben de mis nostalgias por disfrutarla, de la añoranza que siento por volver a verla cada mañana… una de las numerosas razones por las cuales rechacé cualquier posibilidad de permanecer en la Capital, aunque algunas fuentes de empleo resultaran tentadoras.

Nunca fue lo mismo, a pesar de que en la beca de Malecón tenía todo el mar ante mí, nada se comparaba con la emoción de cada viernes, cuando regresaba “de pase”, y desde la Vía Blanca redescubría mi ciudad desde lo alto, con su azul masa de agua besando la ciudad, que siempre parecía semidormida en la distancia.

He podido conocer otras capitales de provincia, algunas muy lindas, ciertamente. Sin embargo, Matanzas me llena de una forma inexplicable y dulce, quizás porque sus calles me hacen sentir niña y porque llevo impresos en el corazón los versos de Carilda que me tocó recitar en una ocasión en la escuela: “te quiero porque eres triste/ triste como la tristeza”… y nunca más he podido olvidarlos.

Quizá algún día logre comprender realmente el influjo que ejerce sobre el alma el hecho de haber nacido aquí, pero por ahora me conformo con aspirar a fondo, tratando de guardarme su olor para siempre, mientras observo la Luna desde un muro en Monserrate, a los pies de la Ermita, el lugar que más amo en el mundo. Allí es donde me siento con el hombre que adoro a disfrutar de la ciudad a nuestros pies, mientras nos resguarda las espaldas el Valle de Yumurí.

Les dejo un enlace a una galería con fotos preciosas de mi ciudad para que las disfruten…y un poema de Carilda Oliver, gloria de las letras matanceras y de Cuba.

Ciudad de Matanzas

Canto a Matanzas

Por el Pompón donde bebo,
por el Canímar que cruza
hacia el mar desde mi blusa;
por esta pena que muevo,
lo juro por Pueblo Nuevo
–que es de rodillas jurar–:
quisiera hacerte un cantar
con versos, con margaritas,
con jarcias y estalactitas
robadas a Bellamar.

Matanzas lenta: yo adoro
los líquenes putrefactos,
tus rayoneros, tus pactos
con crepúsculos de oro;
y sigo aquí, no demoro
mi cariño en toros valles.
Desde la Playa a Versalles
te repito como un cuento
y soy un ciclón violento
de soledad por tus calles.

¿Y qué decir de mi herida
que por la hierba se mete?
¿Qué decir de este juguete
en que ha parado mi vida?
¿Qué decir, tierra querida
donde acabaré este viaje
sin destino ni equipaje,
de aquel hombre, de aquel hombre
que dejó roto mi nombre
en medio de tu paisaje?

Te quiero porque eres triste,
triste como la tristeza;
te quiero por tu pobreza
de canario sin alpiste.
Te quiero porque trajiste
el verde justo en la sien;
pero te quiero también
por tu pan que tiene sueño,
por tu porvenir pequeño
de fósforo y henequén.

Te quiero porque me asombro
de tu majestad humilde,
y te quiero por al tilde
del nombre con que te nombro;
por esto que bajo el hombro
me defiende y me combate;
por mi corazón, que late
rebeldemente inconforme
como un campanario enorme
sobre el tiempo, en Monserrate.

Pareces sola una palma.
Exhibes en cada esquina
tu acuarela repentina.
Cuando madrugas en calma
mi carne se vuelve alma.
Tus ciegos se sienten mal
pues no ven la Catedral
ni el valle verde y abierto
ni el Ten Cents: frívolo injerto
de muchachas y cristal.

Matanzas: bendigo aquí
tus malecones mojados,
los árboles desterrados
del Paseo de Martí
y el eco en el Yumurí.
Y van mis lágrimas, van
como perlas con imán
o como espejos cobardes
a vaciar todas las tardes
sus aguas en el San Juan.

Sé quieta, sé solidaria,
sé amiga de la marea;
sueña, sueña que pasea
Plácido con su Plegaria.
Sé buena, sé legendaria;
oye un violín al revés,
oye el silencio; tal vez
cuando suena así la brisa
está llorando por Isa
el alma de Milanés.

Aunque a tu parque mejor
–ese bello como un cuarzo–
lo llaman algo de Marzo*
(que es llamarle lo peor),
la gente que tiene honor,
la gente azul de verdad,
la gente con claridad,
le sigue llamando: Mella,
porque rima con estrella,
con vergüenza y libertad.

Matanzas: siempre me curas
después que el amor me enferma.
Si tengo la dicha yerma
y las palomas oscuras
me das tus vendas seguras…
Si me sobra el corazón,
si mis labios besos son
y no le encuentro remedio
voy a la calle del Medio
y me compro una ilusión.

Tu pasado tiene un brillo
que no para de crecer,
¡qué pena da recoger
en tu historia algo amarillo,
pero pienso en el Morrillo
aunque no quiero pensar!
¡Qué pena da recordar!
De lejos casi se acaba:
allí Guiteras jugaba
con un rifle y con el mar.

Matanzas –misa en mis venas–:
beso tus patios con flores,
tus negros estibadores,
tus puentes y tus arenas.
Matanzas –droga en mis venas–:
beso tus mujeres malas,
beso el ruido de las palas
de tus obreros hermanos
y beso tus veteranos
para besarte las alas.

Fui a tu cine, fui a tu escuela,
fui a tu parque adolescente,
y cayó amorosamente
tu tierra sobre mi abuela.
Te debo la luz que vuela,
una cita en el recuerdo,
milagros que nunca pierdo
y un dolor como una ele
que apenas sé si me duele
debajo del seno izquierdo.

Te debo, Matanzas, ratos
de bohemia y de locura,
te debo una noche pura
y unos niños sin zapatos
y te debo aquellos gatos
al fondo de mi alegría,
la Plaza de la Vigía,
muchos versos en la frente,
el tedio de ser decente
y este azul de la bahía.

Todo te debo, Matanzas:
la Biblioteca, el estero,
tener alma y no dinero…
Te debo las esperanzas.
A mi pecho te abalanzas
con una pasión tan fuerte
que no basta con saberte
en mi sangre, detenida:
ya que te debo la vida
te quiero deber la muerte.


Carilda Oliver Labra (1954)

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13 pensamientos en “Matanzas: El lugar que más amo”

  1. Thank you for sharing this lovely poem by Carilda Oliver Labra. I will make sure I commit it to memory and impress my inlaws and friends from Matanzas. A very moving poem, indeed.

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    1. Cada vez que leo ese poema me emociona hasta las lágrimas. Creo que Carilda logró decir todo lo que amamos en nuestra ciudad, es realmente un canto de amor hermoso, el mejor posible, Nadie como la novia de Matanzas para escribirle un poema de amor.

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      1. Bárbaro, Rouslyn.
        Indeciblemente bello este canto del alma al suelo patrio. Yo ni sabía de esta poetisa de tan alto vuelo y grande inspiración. Me siento tan deslumbrado como tú por tan inefable derroche de
        belleza lírica. Cuba!… Qué linda eres! 🙂

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  2. Lamento no compartir ese sentimiento.

    Quizas es ;por haber vivido mucho,
    La crudeza de la vida, pienso, ha terminado por insensibilizarnos
    y no reaccinamos a eso de “volver” que canta Gardel.

    Personalmente, amo a una mujer, a mis familiares, ..hijos…. hasta a un amigo o amiga, Pero no puedo ni comprendo el sentimiento de amar ciudades, pasajes de la naturaleza ni ,la bahia de la Habana o Matanzas.

    Los lugares, nos recuerdan personas, situaciones vividas al lado de seres queridos.

    El hotel Nacional, donde pase mi luna de miel o la posada cerca del City Hall donde vivi intensos romances no es comparable, en mi modo de sentir , con la emocion que me pudiera despertar la persona asociada a tales emociones.

    Los alreedores de mi escuelita primaria, o secundaria, me pueden despertar annoranzas, asociadas a tales seres o vivencias. O, la casa refugio que en 1985 me acogio en Montreal , o hasta una determinada estacion de Metro, a mi salida de la isla con una mano alante, otra atras y un avispero de emociones o incertidumbres. Pero esas construcciones ya no se asemejan , seguramente, a lo que fueron.

    Una bella cancion hace referencia al asunto:


    .

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  3. VIVIR LA VIDA NO ES CRUZAR UN CAMPO (BORIS PASTERNAK)

    Mañana no habrá más laberintos./ Nos han cortado las veredas,/ el azul que entretuvo.// No hay espacio para la trampa,/ para aquella duda hostil/ que pudo salvarnos.// Lo que andaba adentro/ ha comenzado a moverse.// Fieltro en el agua, candil sereno,/ aquella voz invitando/ a lo más alto, a lo definitivo/ en el cielo, al bosque que quisimos,/ al dragón que inventamos/ para vivir mientras / cruzábamos la avenida.// Este precario Paraíso nos entretiene/ manoseando sus barajas.// El amor nos hace hermosos y terribles/ y nos aleja de lo mejor que hemos sido.//

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  4. Vamos hacia algo superior que aun no se precisa porque es necesario inventarlo, crearlo, a partir de nuestro mayor tesoro nacional, la juventud cubana, en el cual depositamos toda nuestra confianza y conviccion de que Cuba sera, como previo Jose Marti, fiel de Las Americas…

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  5. Dice Paquito,

    …A mí me parece que te describe muy bien

    Paquito. Tu impugnacion de que soy individualista tiene su parte de razon. Pero tambien considera a mi favor que cada cuatro o cinco meses manejo unas diez millas para donar . No se si sabes que soy o negativo o donante universal y l me lloran. Ellos, recientemente comenzaron a ofrecerme a cambio de ese liquido vital, dos tickets gratis para ir al cine

    —–
    Si por individualista consideras que no me considero un comnbatiente por la libertad de este continente, ni del africano o asiatico, concedido.

    Tambien reconoce que muchos que se dan golpes de pecho por la pobreza mundial no mueven ni un dedo en el empenno de resolver la hambruna.

    Y, efectivamente. Me sacrifico al maximo, Trabajo, soy disciplinado, honrado. Pero. como dijo el espia Roque quiero que mi esfuerzo rinda. La ultima vez que fui a la playa, en Naples, lo hice como pasajero de un Honda Accord. Mi hiio lo parqueo bajo sombra, y caminamos comodamente hasta la orilla de la playa.
    que estaba casi vacia. A la salida pudimos darnos una ducha antes de abordar el carro, ?Tu crees que la lucha por un mundo mejor amerita vivir la odisea que narra este muchachito que vive en la isla?
    Copio solo unos parrafos:

    … cientos de personas que pegadas a nosotros intentaban abordar el barco para nuevamente cambiar de orilla y subir a los camiones particulares o a los de “tiro de caña en zafra” que se les pone una lona encima para transportar personas en esta etapa, los cuales se saturan hasta que te falta el aire ya que su precio es menor.

    … nos vimos más de cien personas metidas en un solo camión. Los que nos miraban a cierta distancia, ahora nos respiraban en el cuello y sus cuerpos hacían fricción con los nuestros con brusquedad espantosa en cada frenada o maniobra del vehículo que zigzagueaba, no sé si por el estado del terraplén o por la situación etílica del chofer.

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    1. jajaja para nada, Nene, nunca son como tus crónicas del pueblo viejo…¿cuándo sacas la próxima parte?
      un besito…por fin resolviste?? Que después que colgamos no volví a saber de ti…

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      1. Bueno luego se me complicó la tarde y a esa complicación le debo un viaje urgente a Holguín para donde debo salir en la madrugada de mañana, que lástima que no pude seguir hablando con la maestra, a mi regreso te contaré,

        Un beso

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  6. Las ciudades con mar tienen magia. Cienfuegos es para mí la mas lindas ciudad de Cuba. (de las que he visitado, claro). No es tan grande como la Habana, que eso la hace un poco impersonal. Pero tiene el malecón y la presencia del mar en la ciudad, no sé, me gusta Cienfuegos.
    Nunca estuve en Matanzas.

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